sábado, 23 de junio de 2007

A la tercera... ¿va la vencida?




Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Esto se suele extender a las terceras, por supuesto. Sin embargo, ello no implica que sea generalizado; hay casos que marcan la excepción. Por desgracia, el que hoy nos ocupa no es uno de esos casos.

La saga Shrek llega a su tercera extensión en Shrek Tercero (Chris Miller y Raman Hui), con el mismo reparto al micrófono: Mike Myers, Eddie Murphy, Cameron Díaz, Antonio Banderas, Julie Andrews, John Cleese y Rupert Everett, con la inclusión de Justin Timberlake y otro legendario miembro de Monty Python (junto a John Cleese): el absolutamente genial Eric Idle, que interpreta a un extremadamente excéntrico Merlín.

La saga Shrek no debió serlo. Esto es, con la primera película bastaba para decepcionar. El chasco es difícil de olvidar... el primer largo del ogro era absolutamente genial hasta un poco antes de la mitad de la cinta, para luego, incurrir en los jodidos sentimentalismos tan lamentablemente propios del cine de animación norteamericano (me sé de un par de japoneses de apellidos Otomo y Miyazaki que son capaces de dar tres buenas lecciones de clase a los americanitos), arruinando la película y convirtiendo una comedia gamberroide en una niñatada, siempre con el afán de agradar a los papaítos.

Esta tercera entrega, con un comienzo magnífico, comete el descaro de empezar ya a perder fuelle a los 30 minutos, ya que a partir de la aparición de Arturo (Justin Timberlake) la historia se convierte en el típico y almibarado cuento de amistad incondicional, un tema que ya cansa bastante. La escasa presencia de la guerrilla de princesas en la trama y las excesivamente pocas (aunque geniales) apariciones de Encantador son lo único que salva a la cinta de un cuatro más que justo.

Como virtudes, hay que destacar la estupenda realización técnica, bastante mejorada con respecto a la anterior entrega (en cuanto a fondeado, ya que las figuras se han mantenido en la misma línea) y la siempre atractiva mezcla de cuentos clásicos en una versión tanto degenerada.

Sin embargo, los defectos son más potentes: demasiado sentimental, repetitiva, con grandes fallos de ritmo narrativo, una pésima banda sonora, mayoría de figuras humanas secundarias desproporcionadas... En resumen, que es una película que, si se midiera la calidad y no la remuneración, no pasaría a la historia.

Dreamworks pretende realizar siete entregas sobre el ogro. Sin embargo, las recaudaciones han estado muy por debajo de lo esperado (afortunadamente, para qué negarlo), por lo que este proyecto probablemente deberá ser recortado. Y creedme, nos estarían haciendo un favor.

PUNTUACIÓN TOTAL: 5,5/10
La peor entrega de la saga, con diferencia. Si eres muy fan de Shrek o quieres reírte un poco, no creo que te arrepientas demasiado de verla. Si buscas cine en condiciones, huye de ella.

lunes, 18 de junio de 2007

Siete pequeñas armaduras



Al menos siete niños y varios fanáticos talibanes han muerto hoy en un bombardeo estadounidense sobre una mezquita y una madrasa (lo que aquí conocemos como escuela) en Kabul, capital de Afganistán.

El ejército de Bush ha pedido disculpas y se ha justificado diciendo que allí se ocultaban terroristas partidarios del régimen talibán. Lo curioso es que han dicho la verdad. Pero centrémonos en lo triste: esos siete niños que murieron FUERON USADOS COMO ESCUDO HUMANO. Parece increíble, ¿verdad? Pero por desgracia, no lo es.


Todo esto aconteció en el distrito de Zarghun Shah. Debo decir que a pesar de que los talibanes usaran a los niños como escudo humano, este espantoso dato no resta importancia al hecho de que Estados Unidos ha bombardeado una zona habitada aún sabiendo que la información que delataba la posición del enemigo no era absolutamente fiable, y así han conseguido destrozar a siete críos que no tenían ni la más remota de idea de por qué les colocaron así en medio de su escuela (como ya he dicho, sus cuerpos amortiguaron el impacto de la bomba... sólo mencionarlo me pone enfermo).

Estas últimas semanas han sido las más sangrientas del conflicto americo-afgano. Un combate entre talibanes y estadounidenses en Helmand, al sur del país, ha dejado varias docenas de muertos, sobre todo en las filas autóctonas, y han muerto unas cuantas decenas de combatientes en la región de Kandahar. A los tradicionales bombardeos y atentados suicidas se le une el mayor atentado acontecido en Afganistán desde la caída del régimen integrista, que consistió en la explosión de un autobús, dejando 35 muertos y varios heridos.

En resumidas cuentas: en lo que llevamos de año, han muerto más de 2.000 personas en el país afgano.

Esta guerra, una venganza por el atentado contra el World Trade Center de Nueva York, el 11 de semptiembre de 2001, pudo considerarse provechosa. Con esto, quiero decir que, aunque me duela admitirlo, EEUU derrocó a un régimen asquerosamente discriminatorio y liberó a un país, en especial al sector femenino de la población. Sin embargo, el exceso de autoconfianza del señor Bush le hizo centrarse en invadir injustamente Iraq, moviendo efectivos desde Kabul hasta Bagdad, dando a los talibanes la oportunidad de resurgir, oportunidad que, tristemente, están aprovechando, y cómo. Estados Unidos debe hacerse la idea de que, tras haber perdido Iraq, va a perder Afganistán, y todo por la negra sombra del negro petróleo, negra motivación de la negra codicia.

Y es que el problema no son (sólo) los fundamentalistas islámicos. La pistola que acribilla a este planeta es el país norteamericano, que se cree erróneamente con derecho a ser la policía del mundo. Y eso es un papel que no está reservado a nadie, ni siquiera a la mayor potencia militar del mundo.

Lo cierto es que el ente que se autoproclama "defensor de la justicia en el mundo", que se autoproclama "país de la libertad", que dice ser el "portador de la moralidad a los países deprimidos", es en realidad el mayor criminal del mundo. Es el país que atacó Iraq excusándose en el 11-S, es el país que voló Hiroshima y Nagasaki por los aires, es el país que ha asumido el rol de imperio moderno. Y amigos míos, todos los imperios caen. La Historia no miente. Grecia cayó. Roma cayó. España cayó. Alemania cayó. Y Estados Unidos caerá.

Nada es para siempre.

jueves, 14 de junio de 2007

Au revoir, mon ami

Por supuesto, yo soy el tío del manga. Mira que me joden las fotos en grupo, menos en ciertos momentos, pero esta pasará a la historia por su enorme cantidad de participantes.


Jueves, 14 de Junio de 2007. Hoy, finalmente, ha terminado el curso escolar, y con él, pongo punto final a mi etapa de secundaria, siempre y cuando no repita, lo cual, lamentablemente, aún está por ver, e incluso decidir.

Las despedidas siempre dejan un sabor de boca agridulce. Por un lado, sentimos el enorme alivio de terminar las clases y obtenemos un merecido descanso. Por el otro, el cual hace que más de uno haya llorado (aclaro que no es el caso de un servidor), nos hacemos la idea de que puede que pase bastante tiempo antes de volver a ver a cierta gente y, en el caso que nos ocupa, la promoción de 4º de E.S.O a bachillerato, no es que pase bastante tiempo, sino que probablemente nunca volvamos a ver a esos sujetos. Y nos caigan bien o mal, tengamos confianza con ellos o no, se trata de compañeros, a fin de cuentas, y no deja de ser un tanto lamentable.

Ayer, día 13, se realizó el acto de graduación o entrega de orla (ahora en un CD, mira que somos originales), aunque más bien es una excusa para bailar como posesos durante las dos horas posteriores al acto, perder unos cuantos kilos en el sudor que quedará en la pista y llevarse a una (o uno, según qué sexo u orientación) a la cama esa misma noche.
Contra todo pronóstico, he de decir que lo pasé bien. Muy muy bien. A pesar de que la música era, de lo malo, lo peor, hasta el caballero que escribe estas líneas sudó como un cerdo debido al baile con uno de sus mejores amigos (a falta de mujeres, mariconeos bastan).
Este acto no era más que una forma de abrir una puerta que se cerraría menos de 24 horas más tarde. Pero queda el recuerdo, lo cual no deja de tener cierto valor.

Y hoy ha sido el día de la despedida. No se le puede llamar "día corriente", teniendo en cuenta el curioso ambiente, un híbrido, como ya dije, entre alivio y tristeza.

Normalmente, no escribiría sobre esto. Pero sin embargo, aunque este no haya sido ni mucho menos mi mejor año (desde el punto de vista académico), es el año en el que me he sentido mejor tratado. Ni un solo atisbo de acoso. En mi carrera escolar, eso tiene un valor incalculable, básicamente, porque es la primera vez que ocurre. En ningún momento me he sentido marginado, desplazado o inútil. Todos y cada uno de mis compañeros han sido merecedores de ser conocidos, aunque no todos me caigan bien, y siempre he sido tenido en cuenta. A pesar de mi escasa participación (reflejada en mi notable ausencia en el fotomontaje del curso, en cuya versión definitiva aparezo tan sólo en cuatro fotografías), si así ha sido, el único motivo de ello es que yo lo he querido así. La costumbre, quizá. Con esta gente he pasado de lo mejor y de lo peor. He tenido algún encontronazo (aunque prácticamente no ha habido), pero también me he sentido, de algún modo, apreciado.

Es por ello que, desde aquí, quería agradecer a todos y cada uno de mis compañeros y a mi tutor su simple existencia y su breve paso por el desarrollo de mi vida.
A Chenco, Esther, Jorge, Marrero, Morant, Ventura, Javier, Javito, Laura, Marian, Gonzalo, Cristopher, Rubén, Óscar, Cristo, Gabriel, Josué, Airam, Alcorac, Alberto, Chiky, Luis, Melania, María Laura, Sergio, Patricia, Álvaro, Kevin, David Jesús y Yeyo: gracias por todo.

Para algunos puede ser un hasta nunca, pero para los demás es un hasta siempre. Cuidaos, y que la Fuerza os acompañe.


Otra foto legendaria de el zoológico este... La cara de Cristopher (en el centro, con chamarra y con los ojos cerrados) es un auténtico poema.

martes, 12 de junio de 2007

Sangre, gritos y fanatismo.



Se acabó. Guerra civil. Hamás ha asaltado un complejo de seguridad controlado por Al Fatah, leales al presidente Mahmud Abbas. Once muertos dan el pase definitivo al comienzo oficial de una guerra civil en Palestina, por si no fueran ya suficientes los problemas bélicos con Israel.

Lo más triste es que si los palestinos quieren encontrar al culpable de todo esto, no tienen más que mirarse al espejo. Y es que no es excesivamente coherente votar a un grupo terrorista para el control del país, esto es, está demostrado que la violencia en Oriente Medio no ha llevado a nada. Sin embargo, las negociaciones entre Abbas con el ya moribundo ex-presidente israelí Ariel Sharon se vieron empañadas por la corrupción del primero que, a pesar de intentar suprimir el odio entre israelíes y palestinos mediante la diplomacia, no dio ni alimentos ni una sanidad decente a su pueblo. Mirado desde esta perspectiva, también vemos la cara de Abbas en el espejo.

200 milicianos atacan un cuartel en el cual se encuentran 500 personas que no están ni de lejos tan armados como aquellos, matando, como ya dije, a once personas, e hiriendo como mínimo a otras 30. Alguien que esté informado lee esto y piensa: "Bah, pero esto es el pan de cada día". Cierto, lo es, pero no deja de ser la gota que ha colmado el vaso.

Palestina no ha tenido una historia agradable, como tampoco la han tenido sus enemigos judíos. Israel les quita el país, ellos responden con las armas, los israelíes les siguen la corriente y se enzarzan en una guerra sin un final factible. Los niños, tanto de mi edad como también chavales de nueve años, son educados en ambos países para odiar al prójimo y, si pueden, volarse en mil pedazos dentro de un autobús. Siempre que mates a tantos enemigos como sea posible, por supuesto. Si a toda esta mierda le sumas la guerra civil que va a adoptar ahora dimensiones insospechadas, la posible intervención de Israel y, ante todo, la más que posible (y nefasta, visto lo visto) entrada de Estados Unidos en el conflicto, la X de la ecuación sólo puede dar un valor: el olvido. La muerte. La destrucción. Llámalo como quieras, la cantidad de muertos será la misma.


Lo único que se puede hacer es desear que salga una cabeza pensante entre tanto subnormal.
Y es que ya se dijo: "Tanto gilipollas y tan pocas balas".

Welcome to my mind!

Ha tardado, pero al final, el vago ha creado un blog. Hay que joderse, no me lo esperaba ni yo. Y ahora, supuestamente es cuando todos dicen: "¡Bravo, me alegro, por fin, eres un tío guay!".

Bien, quizá nadie lo pensaba. Pero yo sí.

Ante todo, te recomiendo que ni se te ocurra pasar por este blog a menos que quieras que tu cerebro se convierta en un coladero, porque leer mis rallantes paranoias puede tener consecuencias muy, pero que muy graves.













No, era broma. Doy por hecho que todos los que aquí entran o están tan tarados como yo y no pueden empeorar, o bien van a suicidarse en plan emo.


En fin, tras este estúpido post, doy la bienvenida a todo el mundo, mi mente es lo más cerrado que puedas imaginar, navegante, pero puede que alguno de mis desvaríos te interese.

Long life, and welcome to my mind.