
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Esto se suele extender a las terceras, por supuesto. Sin embargo, ello no implica que sea generalizado; hay casos que marcan la excepción. Por desgracia, el que hoy nos ocupa no es uno de esos casos.
La saga Shrek llega a su tercera extensión en Shrek Tercero (Chris Miller y Raman Hui), con el mismo reparto al micrófono: Mike Myers, Eddie Murphy, Cameron Díaz, Antonio Banderas, Julie Andrews, John Cleese y Rupert Everett, con la inclusión de Justin Timberlake y otro legendario miembro de Monty Python (junto a John Cleese): el absolutamente genial Eric Idle, que interpreta a un extremadamente excéntrico Merlín.
La saga Shrek no debió serlo. Esto es, con la primera película bastaba para decepcionar. El chasco es difícil de olvidar... el primer largo del ogro era absolutamente genial hasta un poco antes de la mitad de la cinta, para luego, incurrir en los jodidos sentimentalismos tan lamentablemente propios del cine de animación norteamericano (me sé de un par de japoneses de apellidos Otomo y Miyazaki que son capaces de dar tres buenas lecciones de clase a los americanitos), arruinando la película y convirtiendo una comedia gamberroide en una niñatada, siempre con el afán de agradar a los papaítos.
Esta tercera entrega, con un comienzo magnífico, comete el descaro de empezar ya a perder fuelle a los 30 minutos, ya que a partir de la aparición de Arturo (Justin Timberlake) la historia se convierte en el típico y almibarado cuento de amistad incondicional, un tema que ya cansa bastante. La escasa presencia de la guerrilla de princesas en la trama y las excesivamente pocas (aunque geniales) apariciones de Encantador son lo único que salva a la cinta de un cuatro más que justo.
Como virtudes, hay que destacar la estupenda realización técnica, bastante mejorada con respecto a la anterior entrega (en cuanto a fondeado, ya que las figuras se han mantenido en la misma línea) y la siempre atractiva mezcla de cuentos clásicos en una versión tanto degenerada.
Sin embargo, los defectos son más potentes: demasiado sentimental, repetitiva, con grandes fallos de ritmo narrativo, una pésima banda sonora, mayoría de figuras humanas secundarias desproporcionadas... En resumen, que es una película que, si se midiera la calidad y no la remuneración, no pasaría a la historia.
Dreamworks pretende realizar siete entregas sobre el ogro. Sin embargo, las recaudaciones han estado muy por debajo de lo esperado (afortunadamente, para qué negarlo), por lo que este proyecto probablemente deberá ser recortado. Y creedme, nos estarían haciendo un favor.
PUNTUACIÓN TOTAL: 5,5/10
La peor entrega de la saga, con diferencia. Si eres muy fan de Shrek o quieres reírte un poco, no creo que te arrepientas demasiado de verla. Si buscas cine en condiciones, huye de ella.



