En el Salón del manga de Gran Canaria de marzo de 2007, conocí a una curiosa chica de 20 años a la que su hermana y amigos llamaban Aka (su nombre entre otakus) o Izzy, para abreviar el nombre Icíar Castillo Novoa.
Nos conocimos de pura casualidad, y de la misma forma comenzó nuestra relación dos semanas después del salón. A pesar de la diferencia de edad (que, a decir verdad, carece de importancia), nos entendimos muy bien desde el principio. Aunque me dé algo de palo decirlo, no me costó nada enamorarme de ella, y creo que no me arriesgo al decir que ella sintió lo mismo.
Al poco tiempo de comenzar a salir con ella, me contó que sus días en Las Palmas estaban contados; sus padres la mandaban obligatoriamente a Salamanca, y a ella no le quedaba otro remedio que aceptar, ya que había suspendido la prueba de acceso universitario dos años seguidos y, queriendo volver a intentarlo, sus padres le ponían como condición irse a esa ciudad.
Tras dos meses y 19 días de relación, con su vigesimoprimer cumpleaños de por medio, Icíar marchó a Salamanca. Decidimos cortar la relación, porque después de haber estado juntos en el mismo plano, nada sería lo mismo. Nos volveríamos a encontrar no demasiado tiempo después en mi visita a Madrid. Debido a ciertos acontecimientos, ella y yo tuvimos una fuerte e injusta discusión y, aunque llamaría unas horas más tarde para disculparse, yo no quise dirigirle la palabra.
Aún con la relación aparentemente cerrada a cualquiera de sus formas, un día me arrepentí de mi carácter y la llamé. Y así, volvimos a tener una buena amistad. Por entonces, no sé si fue porque ella lo decía sin tapujos, me di cuenta de que, a pesar de todo, en el fondo de mí seguía quedando algo, seguía, y posiblemente sigo, enamorado de ella, aunque actualmente tengo mis propias historias con otra persona. Todo parecía marchar muy bien, y ella decía que se las apañaría para volver en un año o dos. Parecía.
El pasado domingo por la tarde, en Salamanca, Icíar se abría las venas y ponía fin a su vida. No dejó ninguna nota. Encontrada por su prima (su compañera de piso en la mentada ciudad), su cuerpo fue devuelto a Las Palmas e incinerado anteanoche en el tanatorio de San Miguel.
Dejó atrás a dos hermanas, una de 17 años y una de 12, a su prima, a una madre irresponsable o excesivamente trabajadora y a un padre despreocupado e insensible. Y me dejó atrás a mí, que ahora más que nunca, me doy cuenta de lo mucho que la quería. Aunque baraje ciertas teorías, no sé que se le pasó por la cabeza para hacer lo que hizo, y sé que, aunque lo supiera, no me sentiría mejor. Quizá, incluso peor.
A partir de ahora, sé que mi vida como la conocía ha terminado. No me siento capaz de nada, no tengo ganas de nada más que de desaparecer, que no morir, y buscar razones para no renunciar.
Necesitaba exteriorizarlo. No me siento mejor, pero ella lo habría querido así. Era su forma de superar las cosas. Y con esto, pongo punto y final a la que, en principio, será la última entrada de "Bienvenidos a mi mente".
-Icíar Castillo Novoa (1986 - 2007) nació en Madrid. A los seis años, fue a vivir con sus padres y su hermana de dos años a Las Palmas. Tras cumplir 21 años, haría su último viaje, esta vez, a Salamanca.-
Adiós.
miércoles, 3 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
3 comentarios:
Carlos puedo imaginarme por lo que estas pasando y lo duro que es pero que sepas que me tienes a mi y a muchos otros para lo que sea. Se que es dificil pero hay que seguir adelante. A tu entera disposición:
Koke
Pues yo no puedo ni imaginar por lo que pasas...amigo, mío. Es una situación, a mis ojos, muy dura, durísima. Yo no puedo manifestar por palabras el apoyo que te ofrezco, y mejor así...¿no?. Tío, tienes una grandísima fortaleza interior, mucha, y eres una persona muy fuerte...y por lo consiguiente admirable. De verdad, me ha impresionado mucho tu noticia... te mando todo mi apoyo y si quieres hablar tienes mi móvil.
Mucho apoyo y ánimo y sigue adelante, por favor.
Un humilde Enano...
No tengo palabras. Mi más sincero pésame...
No somos nadie...
Publicar un comentario